GALERIA DE ILUSTRES GUARIQUEÑOS
UNIVERSIDAD ROMULO GALLEGOS
Escrito por: Lic. Andrés Scott Peña (*)
Máximo exponente de la Historia
Musical de Guárico.
“MOISES MOLEIRO. ACORDES MUSICALES QUE DEFINIERON
UNA ÉPOCA”
La llanura, amplia y sencilla, ha sido la cuna que ha arrullado gran
cantidad de talento que con sus
particularidades han dotado de fisonomía
propia a la de la zona central del país.
La música no escapa a esta cualidad de
transfiguras la esencia de una estirpe en hechos que perduran, con sus acordes, en el
devenir de nuevas épocas.
Dentro de los máximos exponentes de
la música venezolana destaca entre otros
el compositor Moisés Moleiro, quien vio los primeros crisoles de existencia un
solaz día de 1905 en la población de Zaraza, perteneciente al Estado Guárico.
Sería un 28 de marzo de 1905 que las
calidas tierras Zaraceñas vieran nacer a Moisés Moleiro quien desde pequeño ya daría que hablar e el ámbito
musical. Nacido en el seno del hogar constituido por el General Rodolfo W.
Moleiro y la Señora Petra
Sánchez Ron, siempre tuvo el ejemplo de rectitud y honradez, así como el apego
por la educación, su instrucción musical
comienza desde muy temprana edad, la cual sería guiada por el profesor español
Manuel Martí S. en su terruño natal de
la ciudad de Zaraza, siendo sus hermanos: Rodolfo Moleiro, Federico Moleiro,
Raúl Moleiro, Estela Moleiro, Josefina Moleiro y Carmen Moleiro. Seria para la década
de 1920 que cambiaria su residencia
hacia la ciudad de Caracas, debido a que sus padres decidieron darle apoyo a
sus habilidades musicales. Al llegar a la Capital fue inscrita en la
escuela de música y declamación, siendo sus instructores Salvador Llamozas y Vicente Emilio Sojo
respectivamente. Fue también destacada en labor a nivel musical
que ya para 1927 ostentaba en su haber un galardón como pianista; a
este particular el Diccionario de la Fundación Polar
(2005) destaca que “sus progresos fueron
tan importantes que ya para 1927 obtuvo el primer premio por ejecución de piano
desde entonces su carera de concertista” (P.211).
Como dato curioso debe ser destacado que
en sus inicios como pianista el maestro tocaba con su piano la música de fondo
de piezas de cine mudo, las cuales eran ambientadas con el precitado
instrumento. Este impresionante desempeño musical también es destacado por Rubín
Zamora (1974) quien al referirse al personaje en su obra
Diccionario Biográfico Cultural del Estado
Guárico lo define como: “Afamado
pianista, compositor y profesor, cuya obra artística es aplaudida
internacionalmente. Su primero presentación en público ocurrió en Zaraza cuando contaba con nueve años de
edad (P.176).
El premio alcanzado le otorgó renombre
en el universo musical de aquellos años destacándole como uno de los mejores músicos
de aquel entonces. A este particular el mismo Rubín Zamora
(1974) detallaría: “A los tres años de
estudio en Caracas obtuvo el primer premio en la ejecución del Piano por
concurso” (P.176).
Para
el año de 1924 la muerte de su padre el general Rodolfo W. Moleiro le impacta
en gran medida y le lleva a reposicionar
sus prioridades. Durante los años 1924 y 1927 desempeñó desinteresadamente las
funciones de pianista acompañante en la
escuela de música de la cual participó en la cátedra de canto, Seria para el año 1931
que ofrecería su primer recital en el ateneo de Caracas, cuando contaba en 26
años de edad; para el año de 1933 fue nombrado como Profesor de teoría y Solfeo
Cátedra que desempeñó hasta el año de 1947; esto es confirmado por Rubín Zamora
(1974) cuando destaca que: “En 1933 fue nombrado profesor de teoría y solfeo en la escuela de Música, cátedra que
desempeño durante catorce años y por la cual
desfilaron mas de un millar de
alumnos (P.176).
Este
guariqueño ilustre tuvo un papel protagónico
en la creación y mantenimiento de mucha instituciones y musicales, las cuales se origen hoy en día
como iconos y baluartes de la
músico de nuestro país. En esta vertiente el Maestro Moleiro fue uno de los
fundadores del orfeón “Lamas” en el año
de 1930, Allí sería trascendental su
desempeño como cantante y compositor, asimismo el maestro Moleiro sería un
excelente Copista de partituras. La obra de Moisés Moleiro trascendería mucho
más y se constituiría, el maestro, en uno de los artífices de la creación de la Orquesta Sinfónica
de Venezuela, así como también engroso la lista de los creadores de la Asociación Venezolana
de Conciertos; del Ateneo de Caracas y de la Asociación Venezolana
de Autores y Compositores, convirtiéndose en el gran protagonista del
desarrollo cultural del siglo pasado en Venezuela.
Es
en Caracas que contrae nupcias con la Señora
Carmen Camero Zamora, de cuya unión resultarían cuatro hijos,
a saber: Moisés Moleiro Camero, el Dr.
Federico Moleiro Camero, reconocido médico cardiólogo en nuestro país;
Carmencito Moleiro de Colón, quién ha sabido desempeñarse como excelsa
interprete del piano y el Dr. Germán Moleiro Camero, Abogado de la República.
La
espontánea humildad del llanero le permitió dejar huella en sus cuentos de
alumnos y la culta estampa de músico y concertista destacado lo llevaron a
esculpir una indeleble talla en el ámbito musical de nuestro país; amigo de
grandes iconos de la música venezolana el maestro Moisés Moleiro siempre
mantuvo contacto con el compositor venezolano Joaquín Silva Díaz, además
perteneció a la llamada generación del 19 entre los que se contaban Vicente
Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, José Antonio Calcaño y Juan Vicente Lecuna.
Moisés
Moleiro es uno de los músicos más talentosos y originales de su generación, es
por ello que ganó un recocido
sitial dentro de llamada “Escuela
Nacionalista” siendo diestro al combinar con maestría influencias europeas, de
corte Barroco, con tendencias musicales propias de nuestra región llaneras,
resaltando en sus obras aspectos vernáculos de nuestros orígenes. Su gran
esquema creador requería ser plasmado en
pentagrama con formas musicales, su pensar desarrollaba incesadamente nuevos esquemas musicales, traspasando fronteras musicales anteriormente infranqueables.
Según Villanueva (2003) expresa del maestro Moleiro establece que:
“Así se convierte en un autentico miniaturista musical del que una vez hicimos
un paralelo con Domenico Scarlatti (Revista, imagen Nº 109 Diciembre 1976 en su
página 99), quien también como el compuso pequeñísimas obras maestras para el
teclado plenas de creatividad riqueza rítmica y melódica sobre un tramado
contrapuntistico. A esas características el maestro les imprimió un
sorprendente sentido Rítmico Criollo (…) obras de perfecta lógica virtuoristica para la ejecución en el
teclado, con lo que crea un nuevo estilo musical de inspiración barroca y a la
vez venezolana”-
Entre su gran repertorio musical cumplió de obras cuyas profundidad y
significado era único para su época, pueden ser destacados. Danza salvaje Endecha, Estampas del llano, La Fuente Sonatina en La Menor, tocata en Do menor,
tocata en do mayor, joropo, canción de cuna y ronda, de la sonata al estilo
clásico, entre otras. Como uno de los pioneros del Movimiento Nacionalista Musical en Venezuela
ostenta muchas de las obras más populares de esa época dentro de los que
podemos citar: “Campanas”, cuya obra fue escrita en 1930; “Pastorela” realizada
en 1931 igual que: “Hacia la quimera”; “El Compae Facundo” desarrollada en
1933. Sobre este particular el escritor Rubin Zamora (1974) puntualiza lo
siguiente: “Al maestro Moleiro se le
aprecia como una de las glorias de la musicología patria. Su música ha
trascendido y ha sido ejecutada por notables solistas de fama mundial y también
por agrupaciones corales de gran categoría. (P.176). También desarrolla
otras obras interesantes en su realización, como la representación: “La Pequeña Suite”, la
cual contiene: a) “Aire de Danza”; b) Cuento Infantil (fuga)”; c) “El Corrillón”,
d) Tiempo de Valse; e) Canción de Cuna; f) una peluca empolvada; g) El Señor de
la peluca; H) El Clavecin. De igual
manera desarrollo sus obras: “Rataplan (voces iguales”” y “Poemas (para voces
iguales extraviadas) compuesta para
interpretada por corales. El
ilustre escritor y autor Ángel Mancera Galletti (1958) escribiría sobre el
Maestro Moleiro lo siguiente:
“Al par que el Semanario fantoches enriquecía la
tradición humorística de la Prensa Caraqueña,
aparecía como uno de los más puntuales colaboradores de su primera etapa, la
firma de Moisés Moleiro en cantos de un profundo sentido popular y que, a
veces, expresaban también, con un lirismo ennoblecedor, el color y significado
de los pueblos llaneros”.
El Maestro Moisés Moleiro también
compuso obras para ser ejecutadas por Coro Mixto dentro de las que debemos
resaltar: “Ave María”, “Campanas”, “Pastorela”, “Primavera”, “Hacia la Quimera”, “Valse
Venezolano”, “Villancico” (extraviado), “Paisajes”, “Coplas del Campo en
Abril”, “Mariposa de Invierno”, “Flor de Mayo”, “El Alba” y “Siesta”. Con
respecto a las obras del Maestro Moleiro para canto con acompañamiento de Piano
u Orquesta destacan las siguientes “Recuerdo”, “Otoño”, “Estrella”,
“Crespuscular”, “En el Parque”, Vigilia. Las obras que fueron diseñadas por el
Maestro Moleiro solo para orquestas se resumen en la sinfonía al estilo clásico
para orquesta de cuerdas en homenaje a los compositores de la Colonia.
Desempeñaría la cátedra de piano en la
misma escuela de música hasta el final de sus días. El Maestro Moleiro también
escribió numerosos poemas muchos de los cuales le colocó música y en sus rimas
sencillas marca la latente expresión del sentir llanero; sería Ángel Mancera
Galletti (1958) que diría: “Moisés Moleiro, en sus ritmos y rimas sencillas
dejaba apresada en versos de muy correcta composición la vena poética con que
había sido ungido y por ese camino se le anticipaba a la concepción definitiva
de su personalidad. Aquella del Gran Músico creador (P.635).
En su juventud el maestro Moleiro
ejerció el periodismo en algunos periódicos de Caracas a la par de su ejercicio
musical. Con respecto a su faceta como poeta no fue tan prolija como la musical
pero si rindió frutos que hoy son atesorados en el seno de su familia. Sería
este pequeño introito poético que le llevaría a desarrollar una actitud
literaria al escribir y editar una novela, la cual titulo “Figuerita”. Sería en
el año de 1946 cuando el máximo pináculo de la obra de Moisés Moleiro vería la
luz. Su novela titulada “Figuerita” emergía de su pluma creadora, en uno de sus
momentos de mayor inspiración. Este trabajo literario de corte costumbrista,
fue publicado por la “Editorial La
Fragua” y la misma estuvo diseñada en el formato de 16 ½ cms., de tamaño y con una consistencia de 133
páginas; destacándose de ella las letras de Guillermo Alfredo Cook y el diseño
de la portada fue un dibujo realizado por Salvador Marichales.
Con respecto a esta novela el escritor y
autor Ángel Mancera Galletti (1958) en su obra titulada: “Quienes narran y
cuentan en Venezuela” hace una excelente apología de esta obra, cuando dice:
“Es una historia desarrollada en un
polvoriento pueblo de la provincia, en el que el amor de una muchacha y un
estudiante de diferentes clases sociales, sirve para mostrar los cuadros de ese
conglomerado y las estampas de profundo colorido con los que se desenvuelven
los hombres y mujeres de la tierra plana confundidos con los reclamos y
apremios de la aldea. (…) Un motivo
sentimental de un lirismo de buen tono. Lo extraordinario de Figuerita es
precisamente el comprobar que en Moisés Moleiro existían innegables condiciones
para narrar y contar esos sucesos y llevarlos por medio de una también ardida,
a explicarlos y las etapas que forman el conjunto de sus capítulos” (P.635).
En esta obra se reflejan los
destellos de las remembranzas de Moisés
Moleiro por su tierra natal, prodigando con sencillez unos personajes en los
cales podemos visualizar a quienes vivimos en el llano. Supo comprender la
esencia de un pueblo, la razón de ser del gentilicio llanero, lo interesante es
como el maestro Moleiro asume el proyecto de escribir una novela del entorno de
su niñez y juventud. A este tenor Ángel Mancera Galletti (1958) explica:
“En ese
tono artístico como arraigo legitimo de un poeta aparece al final de la obra
con un lirismo arcano al romanticismo. El muestra en la quietud pueblerina, la
cara del pequeño drama que se vive; en el profesor que se sorprende al no oír
la voz de su antiguo alumno y levanta el rostro y deja vagar una como nostalgia
lejana por el ausente; en la casa del medico rural cuya alegría desaparece; en
la muchacha enamorada cuyo beso de despedida se intuye; en el hogar con su
madre desolada y en el dolor del ciego por el sobrino que leía los periódicos y
se sobrepone la impresión del pueblo llanero en que parece acunarse medroso el
pensamiento de que Caracas transformará
totalmente al muchacho de las tierras inmensas con el panorama de su horizonte”
(P.636)
Debe ser resaltada la diatriba entre
algunos autores que establecen una disparidad de fechas en cuanto al origen de
la obra, algunos le otorgan su nacimiento a principios de la década de 1920 y
otros sostienen que fue a mediados de la década de 1940 cuando fue escrita. Es
interesante el hecho de que esta novela tenga ribetes propios de la zona
llanera de donde es oriundo el autor y que se configure una plantilla de
protagonistas tan vividos y reales en la idiosincrasia del llanero. Esto lo
aclara Ángel Mancera Galletti (1958) de forma magistral cuando expone:
“Figuerita fue el candoroso sueño de
quien aspiro en su juventud ser un novelista, la obra permaneció por tiempo
olvidada. Del pueblo vino y se ocultó entre el ritmo y las rimas de los cantos
y del lirismo de los versos fantochistas; paso inadvertida por el voluminoso
legajo de los papeles de música; conoció el ambiente burocrático y la maquina
de escribir del artista que en el tecleo rutinario estropeaba las manos
privilegiadas; se recogió respetuosa ante la angosta serenidad del profesorado
de la escuela de música y un buen día rejuvenecida y sin temor a la aventura,
fue a adquirir el traje noble en la forma de un libro impreso, en momentos en
que el recuerdo ya se desvanecía” (P.636).
Es evidente por lo citado que la obra
escrita por Moleiro la desarrolló y culminó durante su juventud, teniéndola
terminada y ya a punto de editar para principios de la época de 1920. En Figuerita
el autor deja traslucir un relato en parte autobiográfico, destacando en él
muchos de los momentos que lo marcaron en su tierra natal y evidenciando en
sobremanera gran parte de los temores que le producía el hecho de establecerse
en una ciudad tan diversa, amplia y diferente como lo representaba Caracas, la
capital de la República.
La precitada obra es editada en momentos cuando el autor está
en la madurez plena de su carrera artística, ya que contaba con 41 años de edad
y en cierta manera deja entrever esa condición humana de mirar hacia atrás
evocando los orígenes que nos han antecedido. Este análisis es bien calibrado
por el autor Ángel Mancera Galletti (1950) quién expone en su obra lo
siguiente:
“Milagro de la hora buena en el intento de comunicar
en la narración veinteañero el cuento de una época, que en su instante supremo
huella dejó en su lírica, resonancia, pues Moisés Moleiro al publicar Figuerita,
novela de una pueblo llanero nada esperaba y en ello está precisamente el
mérito de quién, al hacer un alto en su extraordinaria labor como músico, abrió
de par en par a la oportunidad la posibilidad de contar con sencillez aquella
historia nostálgica del barrio de las mariposas. Lo demás al profesor no le
importaba; que no le entendieran los que de serios y graves y circunspectos se
consideran, porque figuerita, la novela de Moisés Moleiro, es en esencia y
substancia el resumen de un momento lírico que salió a probar fortuna en el
vasto campo de la narrativa venezolana. (p.637)
Subsume el precitado autor la posición
de Moleiro ante la crítica literaria y le admira la autenticidad vivencial del
mismo, ya que a claras luces describe parte de las vivencias de Moisés Moleiro
como hijo de un pueblo de provincia, fiel representante de su estirpe llanera. En
reconocimiento a sus grandes méritos le han sido otorgados entre otros
galardones la medalla de oro de la Asociación de Conciertos en el año de 1946;
asimismo, le fue concedido el botón de honor de la Asociación Venezolana
de Compositores; se hizo acreedor a la medalla 23 de mayo en su Iera. Clase
otorgada por el Colegio América en la ciudad de Caracas; en ésta misma
vertiente le fue entregado un diploma de reconocimiento por parte del instituto
pedagógico de caracas en el año de 1945; fue declarado socio honorario por
parte de la Asociación
de Cultura musical de Costa Rica; alcanzó el honor de que le fuera conferida la
orden Teresa Carreño en su clase lírica, lo cual le significó la medalla de
oro, el botón y un diploma en el año de 1957; durante su larga trayectoria a
favor de la cultura fue nombrado miembro honorario de varios liceos de la República y su nombre
fue designado para la constitución de la coral polifónica de San Fernando de
Apure, así como para la conformación de otros centros culturales. En 1985 fue
creado un concurso nacional de piano el cual lleva su nombre y pretende exaltar
la dedicación y maestría a los jóvenes estudiantes de su instrumento favorito
como lo era el piano.
Muere tan insigne baluarte de la musica
venezolana a finales de la decada de los setenta, específicamente en el año de
1979. Este artículo debe culminar con las palabras pronunciadas por el músico
José Pellín quién sobre la semblanza de este excelso músico Zaraceño resaltó:
“En general, la obra de Moisés esta
instruida por una fuerte intención nacionalista y particularmente llanera (…)
su obra pianística destila fineza, equilibrio, transparencia, claridad, mesura,
proporcionalidad, concreción, fe telúrica, impresión folklórica, imaginación de
llano abierto, en fin luz del mediodía.
(*) Director del Centro de Estudios Del Llano de la UNERG - CELLUNERG
Director de la Galeria de Ilustres Guariqueños de la UNERG